NUEVA PRESENTACIÓN DE "INÉS DE HERRERA. LA NIÑA PROFETA EN CÓRDOBA
Queridos amigos: el próximo día 24 de noviembre, de la mano de su director, Sebastián de la Obra, presentaré de nuevo mi "Inés de Herrera. La niña profeta" en La Casa de Sefarad de Córdoba, un espacio verdaderamente mágico ubicado en la calle Judíos, frente por frente de la Sinagoga, en el que mi historia cobrará sin duda perfiles nuevos. Como tal vez muchos ya sepáis, Sebastián de la Obra es un estudioso de prestigio internacional sobre la cultura judía, un perfecto conocedor del universo que yo recreo en mi obra, hombre de palabra lúcida y enorme brillantez que actualmente trabaja sobre la figura de la mujer en el mesianismo hebreo del Quinientos, y que, además, nos deleitará con alguna sorpresa. Si tenéis ocasión, no os lo perdáis. Os aseguro que será una noche memorable. Gracias a Sebastián, y gracias a todos.
viernes, 11 de noviembre de 2016
miércoles, 19 de octubre de 2016
PRECIOSA RESEÑA DE MI INÉS DE HERRERA...
Reproduzco a continuación una maravillosa crítica de mi novela que ha publicado el Diario CÓRDOBA el 20 de octubre de 2016. La firma Pablo Allepuz García, del Instituto de Historia del CSIC (Madrid), de cuya altura intelectual hablan sus propias palabras. Muchas gracias. Podéis encontrar el artículo en:
http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/desiderio-vaquerizo-herrero-alma_1089451.html
Reproduzco a continuación una maravillosa crítica de mi novela que ha publicado el Diario CÓRDOBA el 20 de octubre de 2016. La firma Pablo Allepuz García, del Instituto de Historia del CSIC (Madrid), de cuya altura intelectual hablan sus propias palabras. Muchas gracias. Podéis encontrar el artículo en:
http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/desiderio-vaquerizo-herrero-alma_1089451.html
Desiderio Vaquerizo, herrero del alma
A la pequeña Inés de Herrera. La niña profeta (Ed. El Almendro, 2016), como parecía indicar la etimología de su propio nombre de pila, le correspondió ser a su pesar un cordero sagrado, sufrir un sacrificio brutal e innecesario, caer en la encrucijada de una hecatombe trascendental; o tal vez, bajo el peso implacable de la perspectiva histórica, simplemente fuera una más de esas metáforas bellas y trágicas que se pierden en la noche de los tiempos sin llegar a hacer efectiva su moraleja.
La última novela de Desiderio Vaquerizo (Herrera del Duque, 1959), él mismo ya profeta en su tierra, rescata la memoria de aquella niña apenas conservada en la tradición oral y a propósito pone al descubierto todas las pulsiones y pasiones humanas, tanto las más altas y puras como las más bajas y ruines.
Mediante un narrador en primera persona, el protagonista Fray Diego Martínez de Toledo, de unos acusadísimos contrastes, con el que uno quiere y no quiere identificarse por momentos, va evocando vívidamente los espacios de la España del año 1500, recreando el clima socio-político establecido por los Reyes Católicos y la Inquisición, profundizando en la realidad microhistórica de la minoría judeoconversa y configurando en suma una urdimbre de intereses encontrados que lo mantienen a uno en vilo de principio a fin, con el corazón en un puño; ahí, Vaquerizo, amante de lo ritual y la sacralidad de lo cotidiano, observador incansable y arqueólogo del alma, despliega un gran conocimiento de la cultura hebrea y construye de manera magistral la psicología de los personajes en relación al misterioso fenómeno desencadenante.
Y es que el descubrimiento de una persona extraordinaria, de uno de esos ángeles terrenales, puede dejarlo a uno totalmente indiferente o cambiarlo por completo y para siempre, lo cual depende en exclusiva de la nobleza espiritual y la voluntad de cada cual.
Yo, por mi parte, que para bien o para mal tengo algo de Fray Diego, en realidad como casi todos, me he ido tropezando a menudo con el demonio a lo largo de sus cuatrocientas páginas. Me refiero no (solo) al diablo cristiano que anida en buena parte de las acciones relatadas, sino (también) a El demonio de la teoría (Ed. Acantilado, 2015) que con tan meridiana claridad analiza Antoine Compagnon en torno a cinco conceptos clave de la crítica, a saber, la literatura en tanto que tal (literalidad), el autor (intención), el mundo (representación), el lector (recepción) y el estilo. Más allá de la trama argumental, enérgica y emotiva hasta límites insospechados, capaz de conmover al ser más frío, Desiderio Vaquerizo ha conseguido forjar una obra de gran complejidad estructural a la luz y el calor de aquellos fuegos infernales y las chispas de cada golpe del martillo de herejes, por cuanto, respectivamente, instruye deleitando, a través de una experiencia en cierto modo catártica; parece alzar su voz autoral por encima de las demás, aparece y desaparece, se muestra y se oculta; entreteje los documentos históricos con la inventiva, lo fáctico con lo ficticio, siempre dentro de la verosimilitud; pasa de la crónica de una muerte anunciada, estrategia eficacísima por cierto, al requiebro final del post scriptum, entre cervantino y posmoderno, que dota de nuevo sentido a todo lo anterior y anima a una consideración en segundo grado; y ajusta las expresiones y el tratamiento, en buena medida por contaminación de las transcripciones originales, contribuyendo así a la atmósfera general de la diégesis. Elementos, todos ellos, y aun alguno más, integrados con coherencia y armonía tales que no entorpecen lo más mínimo su lectura y pueden incluso pasar desapercibidos al público general, pero que en el fondo constituyen la condición necesaria de su éxito.
Y es que se trata de un libro excepcional, un particular ensayo sobre tolerancia y altura moral, que puede dejarles indiferentes --sinceramente, lo dudo mucho- o que puede cambiar por completo y para siempre su percepción de cuanto les rodea, desde las situaciones más triviales hasta las decisiones de la mayor relevancia; aunque eso, me temo, dependerá tan solo de cada uno de ustedes.
viernes, 14 de octubre de 2016
NUEVA PRESENTACIÓN DE INÉS DE HERRERA. LA NIÑA PROFETA EN ÚBEDA
Para aquéllos que puedan estar interesados: el próximo jueves, día 20 de octubre, a las 19,30 h., presentaré mi nueva novela, Inés de Herrera. La niña profeta, en la librería LIBROS PROHIBIDOS de Úbeda, situada en la calle Virgen de Guadalupe s/n. Me acompañará Manuel Madrid Delgado, Técnico de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Úbeda. A quien le apetezca y pueda, será bien recibido.
Para aquéllos que puedan estar interesados: el próximo jueves, día 20 de octubre, a las 19,30 h., presentaré mi nueva novela, Inés de Herrera. La niña profeta, en la librería LIBROS PROHIBIDOS de Úbeda, situada en la calle Virgen de Guadalupe s/n. Me acompañará Manuel Madrid Delgado, Técnico de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Úbeda. A quien le apetezca y pueda, será bien recibido.
domingo, 2 de octubre de 2016
INQUISICIÓN Y MILENARISMO
(artículo publicado en el Diario CÓRDOBA el día 1 de octubre de 2016 con motivo de la presentación de mi novela en Córdoba el día 21 de ese mismo mes. Puede consultarse el original en: http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/inquisicion-milenarismo_1083341.html)
En los albores
del año 1500, Fray Diego Martínez de Toledo, joven dominico que ejerce como
fiscal en el Santo tribunal de la Inquisición de la ciudad del Tajo, es convocado
con urgencia por Don Diego de Deza, Inquisidor General de Castilla, León y
Aragón, quien quiere encomendarle una misión muy especial. Mientras, en
Herrera, pequeña villa próxima al Guadiana en los confines del Condado de
Belalcázar, Inés, una niña de sólo 12 años hija de Juan Esteban, zapatero y
curtidor, conversos ambos, ha comenzado a tener visiones; dice subir al cielo
de la mano de su madre muerta y traer de allí un mensaje divino de gran
trascendencia: el Mesías está a punto de llegar. Ambos personajes cruzarán sus
destinos en una trama basada en hechos reales que pondrá al descubierto lo
mejor y lo peor de la condición humana. De fondo, la crisis de milenarismo que
se produjo en Castilla mediado el milenio, y el papel de máquina represora de
letal eficiencia que, amparada en la supuesta defensa de la unidad de la fe y
la ortodoxia católica, ejerció la Inquisición española. En un momento en el que la
institución languidecía, ante una cierta creencia general de que la herejía
había sido por fin erradicada, el brote de judaísmo mesiánico protagonizado por
Inés de Herrera le vino como llovido del cielo para justificar su existencia,
demostrar su autoridad y prolongar en el tiempo su reinado de intransigencia,
terror e iniquidad. Empleándose a fondo con los judeoconversos les privó de
referentes y modelos conforme a un concepto de la justicia supuestamente
ejemplarizante, destinada en último término a disuadirles de seguir aferrados a
la Ley Mosaica.
El problema es que tardó poco en pervertir su objetivo, en beneficio de
intereses espurios que, alimentados por la obcecación, la suspicacia y la
rivalidad, persiguieron enriquecimiento fácil, venganza y poder; todo ello
mediante lucha desigual a muerte, de la mano a veces de antiguos
correligionarios, empeñados en despejar dudas y demostrar la verdad de su nueva
fe a costa de misas, rosarios y ollas con tocino; de hacerse perdonar su pasado
masacrando a los suyos.
Esta
es sólo una breve sinopsis de la novela Inés
de Herrera. La niña profeta, que presenté en el Salón de Mosaicos del
Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba, en el marco del Otoño Sefardí,
brillante iniciativa del Ayuntamiento cordobés, en pleno equinoccio de otoño, justo
cuando comienza el Año Nuevo judío. Me acompañaron en la mesa M. Téllez,
Teniente de Alcalde de Cultura; S. Alcázar, Alcalde actual de Herrera del
Duque, donde sucedieron los hechos; J. Peláez, de Ediciones El Almendro, que ha
publicado la obra; J. Calvo Poyato, historiador y escritor de renombre que hizo
una glosa del libro verdaderamente magistral, y L. R. Gallardo, violín, que
sublimó el acto con la sensibilidad, la pasión y la garra de sus
interpretaciones. A ello se sumó una ingente cantidad de público que abarrotó
el Salón de Mosaicos hasta el punto de verse obligados muchos a permanecer de
pie o a marcharse. Entre los asistentes, numerosas personalidades de la cultura
cordobesa, alumnos, familiares, amigos, pero también otra mucha gente que quiso
asistir a la presentación atraída por la temática del libro o quizá el tirón de
alguno de los participantes. Fue verdaderamente emotivo; todo un derroche de
respeto, entrega y cariño ante el que quiero dar las gracias públicamente y de
corazón. Cuando hace 44 años llegué a Córdoba para ingresar en su Universidad
Laboral, sin más norte que labrarme un futuro ni otro consuelo que sorberme las
lágrimas, no me habría atrevido siquiera a soñar que un día mi ciudad de
adopción llegara a envolverme tan amorosamente en su manto, a acunarme como al
más preciado de sus hijos. A día de hoy cuento con el privilegio de tener dos
tierras, dos patrias, dos lugares a los que volver, raíces múltiples que tiran
de mí con vehemencia de útero.
Mi historia retrata a una comunidad desgarrada entre el rechazo de los
suyos y de los cristianos viejos; que frente al fanatismo imperante entonó de
forma suicida un canto a la tolerancia, un grito desgarrado de libertad y
esperanza, un afán explícito de paz y de convivencia, a las que nunca debería
renunciar el ser humano. La obra está tan repleta de emociones, sentimientos y
verdad que bien pudo ser esa la clave del éxito de su adaptación teatral, estrenada
el pasado verano en la plaza de toros de Herrera del Duque bajo la dirección de
E. García Ballesteros, con música de Acetre interpretada en directo. Fue una
conmoción colectiva, el triunfo de un pueblo que ha decidido asumir su historia
y reivindicarse a sí mismo. Están todos invitados el año que viene.lunes, 29 de agosto de 2016
PRESENTACIÓN
DE LA NOVELA “INÉS
DE HERRERA. LA NIÑA PROFETA ”
El día 7 de agosto, sólo 24 horas después del
estreno de la pieza teatral adaptación de la misma en la plaza de toros de la
localidad, fue presentada en el Palacio de la Cultura de Herrera del Duque
mi novela “Inés de Herrera. La niña profeta”, que ofrecimos al público en
absoluta primicia. Presidió el acto el Alcalde de la localidad, Saturnino Alcázar
Vaquerizo, quien tras dar la bienvenida a todos los asistentes y comentar el
impacto emocional bajo el que nos encontrábamos quienes tuvimos la suerte de asistir
a la representación el día antes, fue dando la voz a los diferentes componentes
de la mesa.
Intervino en primer lugar Jesús Peláez del
Rosal, en nombre de El Almendro Ediciones, bajo cuyo sello ha salido la novela.
El prof. Peláez, que me conoce bien por haber sido Catedrático de Griego en mi
misma Facultad hasta su reciente jubilación y haber publicado ya conmigo mi
otra obra Córdoba, a pie de tierra,
explicó qué le había parecido la novela cuando la leyó por primera vez y cómo
había llegado a convertirse en editor de la misma, destacando la fuerza
narrativa de la misma y el poder de la historia.
Tomó la palabra a continuación el director de la
obra de teatro, Esteban García Ballesteros, quien, embargado por la emoción (y
realmente exhausto), apenas pudo explicar que entre las múltiples anécdotas que
había vivido a lo largo del día estaba la de una señora cuyo padre, enfermo de
cáncer, había pedido que le llevaran al teatro la noche anterior. Cuando la
obra terminó comentó que durante hora y media se había olvidado por completo de
la enfermedad y del dolor. Ése era nuestro mayor triunfo.
El tercer interviniente fue Santiago Otero Mondéjar,
quien tuvo el detalle de desplazarse a Herrera con su mujer, Carmen, para
acompañarme en el acto. Él fue alumno mío hace ya muchos años, se ha doctorado
después en minorías de la Edad Moderna ,
y fue pieza fundamental en el intenso proceso de documentación que hube de desarrollar
para escribir la novela, ayudándome con la trascripción de los expedientes
originales de la Inquisición ,
con la bibliografía, con la ambientación y con la corrección de textos. En una
auténtica conferencia que fue muy valorada por los asistentes, Santiago intentó
poner a los futuros lectores en situación, ayudándoles a entender el contexto
histórico y religioso en el que se desarrolla la obra, las razones por las que
unos y otros actuaron como lo hicieron, en tiempos marcados por el milenarismo,
el mesianismo y la desesperanza.
Finalmente, fue mi turno. En realidad, poco me
quedaba por decir después de las magníficas intervenciones que me habían
precedido. Por eso, aproveché en particular para dar las gracias a todos cuantos
me han ayudado en el proceso de edición de la obra, especialmente a Antonio Blázquez
“Farrona”, por ayudarme desde el Archivo Hisórico Nacional a hacerme con los
documentos originales de la época, a los padres de Zulema Romero y la propia
Zulema por cederme su imagen para la portada, a Paco Barjola Ortiz, autor de la
foto y la composición de la misma, al director de la obra, a los actores y a
las costureras por haberme hecho el regalo de verdad impagable de devolver la
vida a mis personajes, a mi editor, a Santiago, al Ayuntamiento de Herrera por
su apoyo permanente, a mi familia y mis amigos de siempre, que me honran con su
cariño y su respeto incondicionales, apoyándome en todo lo que hago, y también
a la Banda Municipal
del pueblo, seis de cuyos componentes interpretaron a lo largo del acto cuatro
coplillas sefardíes a partir de partituras cedidas por Sebastián de la Obra , director de la Casa de Sefarad en Córdoba. Cerró
de nuevo el Alcalde, y a continuación tuvo lugar la firma de libros, que se
prolongó hasta bien avanzada la medianoche.
Fue de nuevo un evento memorable. Por eso,
permitidme terminar esta entrada reiterando mi agradecimiento a cuantos habéis
hecho de este mes de agosto en Herrera un verdadero maratón emocional. Ha sido
tanto el cariño, tanto el reconocimiento, tantas las muestras de afecto
prodigadas a diario, que necesitaré todo el año para procesarlas. Por eso,
espero poder compensaros el año que viene con una nueva puesta en escena de Inés
de Herrera, en la que, si todo se alía como este verano para que las cosas
salgan como a todos nos gustaría, os sorprendamos y emocionemos de nuevo. ¡GRACIAS…!!!
Por cierto, las fotos que acompañan a este texto
son de nuevo cortesía de
ESTRENO DE “INÉS DE HERRERA. LA NIÑA PROFETA ”
En la calurosa noche del día 6 de
agosto de 2016, sábado, tuvo lugar en la plaza de toros de Herrera del Duque un
acontecimiento de verdad excepcional: el estreno de la pieza teatral “Inés de
Herrera. La niña profeta”, adaptación de mi novela homónima, patrocinada por el
Ayuntamiento de la localidad, la
Junta de Extremadura y Diputación de Badajoz, y dirigida
magistralmente por Esteban García Ballesteros, de Las Cuatro Esquinas (Mérida).
La música, compuesta para la ocasión, fue interpretada en directo por el grupo
Acetre, y devolvieron voz y alma a los personajes que en su momento
protagonizaron los hechos los propios vecinos de Herrera, que a pesar de su
carácter amateur demostraron un saber hacer, una entrega, una fuerza y una credibilidad propia de auténticos
profesionales; un total de casi cien personas, entre los que no sería justo
destacar a nadie, pero que pusieron el listón muy alto para futuras ediciones.
Asistieron a la representación, programada con carácter único y presidida por la Secretaria General
de Cultura de la Junta
de Extremadura y el Alcalde de la localidad, dos mil personas, que siguieron
reverencialmente y en absoluto silencio la evolución de los personajes,
convirtiendo el evento en un éxito rotundo y sin precedentes en el que destacó
la fusión entre las diferentes artes, la comunión entre público, músicos y
actores, y la magia creada en un espacio tan singular como una plaza de toros,
cuyas posibilidades escénicas supieron, no obstante, aprovecharse al máximo. Gracias
de corazón a todos y cada uno de quienes lo han hecho posible.
El proyecto surgió hace más o menos
cinco años, cuando yo mismo planteé al ya alcalde por entonces, Saturnino Alcázar
Vaquerizo, y a otros miembros de su equipo la posibilidad de escribir la
historia de la conocida en el pueblo como “La
Moza Judía ”. Mi idea era darle forma de
novela, pero con el compromiso implícito de derivar de ella una adaptación
teatral. La buena acogida por parte del equipo municipal me animó a ponerme
manos a la obra, y un lustro después todos hemos cumplido nuestra palabra,
ofreciendo al pueblo de Herrera un espectáculo inédito en el sentido más amplio
de la palabra, que emocionó a propios y extraños. Contamos para ello con la
ayuda realmente inestimable de Esteban García Ballesteros y su equipo técnico
(gracias Paco; gracias, Jaime), de un grupo de casi cien personas entre actores
y figurantes, verdaderos artífices de una puesta en escena que les costó muchas
noches sin dormir, y de dos equipos de costureras voluntarias que se encargaron
de diseñar y coser el vestuario. Todo, pues, hecho en Herrera, sin el menor afán
crematístico por parte de nadie, convencidos de que sólo actuando de manera
conjunta son posibles los grandes logros.
Con la puesta en marcha de tan
singular proyecto, Ayuntamiento y pueblo de Herrera del Duque se han sumado a
las iniciativas de otras poblaciones cercanas, entre las cuales Fuente Obejuna,
con la obra homónima de Lope de Vega, y Zalamea de la Serena , con El Alcalde
de Zalamea, de Calderón de la
Barca , son sin duda las más conocidas, ilustres y seguidas
por el público desde hace ya varias décadas. Podría parecer, pues, de entrada
que Herrera y su gente se limitan con ello a subirse al carro de una moda
cultural más, que destaca sobre cualquier otro aspecto por lo que tiene de
emprendimiento colectivo. Sin embargo, en el caso de Herrera las cosas van un
poco más allá. Este es un pueblo que, a pesar de su largo y rico bagaje
histórico desde al menos la época romana, lleva mucho tiempo viviendo de espaldas
a su pasado y su legado patrimonial, lo que explica en parte sus grandes pérdidas
urbanísticas y arquitectónicas tras el boom del desarrollismo de los
años 70/80 del siglo pasado, que lo desvirtuó absolutamente hasta desfigurar su
verdadera esencia.
Herrera conoce por otra parte desde hace más de
una década una auténtica ebullición cultural que lo ha convertido en referente
importante para otros pueblos de la comarca y lo hace destacar como modelo de
implicación y cultura ciudadana. Así las cosas, con la puesta en marcha de
“Inés de Herrera. La niña profeta” el Ayuntamiento local, las instituciones
provinciales y regionales que apoyan el proyecto, y en particular y muy
especialmente los vecinos de la localidad pretenden dar un salto cualitativo
importantísimo, y convertir la puesta en escena cada año de la obra en un
pretexto para volver los ojos a su historia, recuperar su centro urbano,
indagar en sus raíces judías y potenciar aún más su capacidad para asumir
proyectos de carácter colectivo. Todo ello eclosionará sin duda en los próximos
años, convirtiendo a Herrera del Duque en una de las citas culturales obligadas
del verano extremeño, incluso español.
La noche del 6 de agosto de 2016 el
pueblo de Herrera vivió una noche excepcional en su plaza de toros que lo reconcilió
consigo mismo; le hizo entender que sus capacidades, si trabaja unido, son poco
menos que infinitas; experimentó una conmoción colectiva que lo ha tenido
durante varias semanas prendido de la fascinación y el encanto de haber mirado
al pasado con la ayuda de un texto, un montaje, unos actores y unos músicos de gran
calidad; entendió que cuando todo un pueblo trabaja unido, poniendo corazón y
sin regatear esfuerzos, es posible llegar a un estado de gracia; porque lo que
ocurrió allí fue algo tan especial que marcará un antes y un después en la vida
cotidiana de la localidad. Por eso, ahora toca ya ponerse a trabajar para
intentar superarlo el año que viene…
Las
fotos que ilustran este texto son obra de La Manzana Roja Producciones, que
me las ha cedido de manera directa o a través del Ayuntamiento de Herrera. La de grupo, en cambio, es obra de M. F. Moreno. Gracias
a todos ellos por permitirme dejar constancia gráfica de un acontecimiento que
perdurará en los sentidos de todos los que tuvimos la suerte de vivirlo por
mucho, mucho tiempo.
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